Familia de la Jara
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Los
de la Jara
en América y Europa

 370 años en Chile...



Escudo Original de la familia de la Jara de 1755, conservado en el Archivo Pasqual de Riquelme, Murcia, España

El presente trabajo es una recopilación de antecedentes de diferentes fuentes de información. Las principales son: documento realizado por Juan Francisco de la Jara H, documentos obtenidos en el archivo Nacional de Chile y libros como Familias Fundadoras de Chile (El segundo contingente), Familias del Antiguo Arzobispado de Concepción 1551-1900, Diccionario Histórico, Biográfico y Bibliográfico de Chile, Nobiliario de la Capitanía General de Chile, Historia de Talca, de Gustavo Opazo Maturana, Colección de Documentos para la Historia del Reino de Murcia (documentos de Juana I 1505-1510), Archivo O’higgins, Origen y desarrollo de las Familias Chilenas de Guillermo de la Cuadra, la Sociedad en Chile Austral antes de la Colonización Alemana 1645-1850, Nobleza Colonial de Chile de J. Mujica, Biblioteca del Congreso de Chile y muchos sitios en Internet destinados a la genealogía, los cuales me permitieron encontrar lazos en el árbol genealógico en algunos casos.

En estas páginas la Familia de la Jara es presentada por generaciones, partiendo de la generación del año 1639, la cual se estableció en el pueblo de Rere, cerca de Concepción.

Con el propósito de dar a conocer su entorno de vida, en algunos casos encontrarán descripciones de lugares o fotografías y costumbre de la época.

Para aquellos que no ubican Rere, primera morada de Francisco Martínez de la Jara y Villaseñor, anexo mapa del sector.




Consideraciones sobre el origen del apellido.

El apellido que trajo nuestro primer ascendiente, Don Francisco Martínez de la Jara y Villaseñor, es un apellido del tipo compuesto, de patronímico y de toponímico, cuyo uso en España se puede rastrear en documentos oficiales a partir del Siglo X, especialmente en la nobleza, para identificar a las familias y sus lugares de proveniencia.

El patronímico Martínez quiere decir, hijo de Martín, que era un nombre de origen latino (diminutivo del dios Marte), utilizado en Italia, Hispania y la Galia Romana, la terminación ‘‘ez’’ propia del idioma castellano, fue usada ampliamente en Castilla y posteriormente, tras la reconquista cristiana en otras regiones de España.


El toponímico de la Jara, alude posiblemente a la Comarca de La Jara, ubicada en la Región Castilla, en La Mancha Oriental en la actual Provincia de Toledo. El vocablo ''Jara '' parece derivar del árabe vulgar ''sará''  y del árabe clásico sacrá cuyo significado es ‘bosque’ o ‘matorral’. En documentos del siglo XIII aparece la palabra Xara como voz mozárabe (usada por cristianos bajo el dominio musulmán) utilizada con el significado de ‘matorral’, dando de esa forma nombre a esa zona recubierta por ‘‘Jaras’’ arbusto típico y abundante en dicha Comarca (en la foto se muestra la flor de La Jara). La explicación anterior nos permite suponer que nuestros antepasados usaban el patronímico castellano Martínez como apellido y que tras haber participado como parte del ejército Castellano-leonés guiado por el Rey San Fernando III, en la Reconquista de Murcia y Cartagena (en el S. XIII) agregaron al patronímico el toponímico referido a la región de proveniencia en Castilla, la Comarca de la Jara, o bien como también era usual en los siglos XVI y XVII, al toponímico, agregaron el patronímico con el objeto de indicar ser hijo o descendiente en este caso, de algún Martín de conocida y destacada trayectoria, finalmente ya en el S. XVIII predomina el toponímico en documentos oficiales y la familia se relaciona y distingue por el mismo. 

En un análisis de algunos textos que se encuentran en internet, existe otra hipótesis bastante interesante y que tiene que ver con la presencia documental del apellido en los siglos XII y XIII en los Reinos del norte de España, específicamente en la zonas de Navarra y Vizcaya. Según don Javier de Ibarra y Bergé, en su libro de las Torres y escudos de Vizcaya, en relación a la fundación de Güeñes, un poblado en el sur de dicha región, se refiere a la conocida ''Torre de la Jara'', y señala que en la fundación del Señorío de Salcedo, el Conde don Rubio Díaz de Asturias de la Casa Real de León, habría dejado todo a su única hija doña María, quién al casarce con don Galindo, Señor de Ayala, habría formado el apellido Salcedo, que a principios del Siglo XIII habría originado tres linajes: Marroquín de Montermoso, Salcedo de La Jara y Salcedo de Aranguren, que segurían caminos distintos. Vizcaya en aquel entonces formaba parte del Reino de Castilla, que en esos años retomaba con mayor impulso la Reconquista del sur de la península ibérica, por lo que también debiera considerarse que algún Salcedo de la Jara, haya sido parte de las tropas que viajaraon al sur y que para diferenciarse de sus parientes del norte del país, se haya dejado solo ''de la Jara como apellido''...quién sabe...

Como lo indicamos en el párrafo anterior, es posible que la participación de los de la Jara en la toma de ciudades en el Reino de Murcia, en especial en la ciudad histórica de Cartagena, haya sido destacada ya que aparecen en los listados de los ‘‘Caballeros Hidalgos Notorios’’ y ostentando puestos importantes en responsabilidades militares o administrativas como se verá más abajo, distinción y ‘calidad’, que se entregaba solo a los descendientes de linajes ‘preclaros’ (conocidos) y premiados por acciones de guerra en especial en el sur de España, por el largo y difícil proceso de reconquista, lo anterior se ve confirmado en el análisis heráldico, en que, todos los escudos descritos para nuestro linaje tienen alusiones a servicios prestados en acciones bélicas, como la presencia de la banda como símbolo del ‘‘tahalí’’, donde enfundaba su espada el caballero.

A modo de información, el árbol adjunto corresponde a una familia de la Jara de Murcia, específicamente María fue bautizada 22 de abril de 1626 en San Antolín, de Murcia. 

Origen documentado

Dentro de las hipótesis más aceptadas por los estudiosos y confirmadas por documentos históricos, el primer solar conocido de la familia de la Jara, se verifica en la antigua e histórica ciudad de Cartagena, antiguo Reino de Murcia, España Sur-Oriental, desde ahí el apellido habría pasado a otras zonas de España y al continente Americano en el proceso de Conquista del Imperio español tras el descubrimiento Europeo de dicha zona hacia fines del siglo XV.

La familia murciana descendería de los re-conquistadores castellanos asentados en dicha región hacia mediados del siglo XIII, como se señala más arriba y como se documenta en la publicación del Primer padrón de ‘’hijodalgos notorios’’ de la ciudad de Cartagena, donde su publicador, Cascales, el año 1601, indica en relación a las personas incluidas en el listado: “y en este tiempo con nuevo acuerdo y examen de la verdad ha resucitado esta Ciudad la nobleza de sus antepasados, haciendo un Padrón de los Caballeros Hijosdalgo, que hoy viven, descendientes de los primeros pobladores nobles” (Cascales, F. Discursos Históricos de la M.N. y Muy Leal Ciudad de Murcia, ob.cit., pp 142-146); lo cierto es que documentos de los siglos XV, XVI, XVII destacan a miembros de esta familia con altos puestos administrativos en Cartagena (Regidores y Alcaides de la Fortaleza) , con Servicios en las Ordenes de Caballería (Ordenes de San Juan de Jerusalén en 1570 y de Santiago 1673) y con la Hidalguía notoria, como se indica en el Padrón de 1601 y 1626 en Cartagena.

En la Real Cancillería de Granada aparecen mencionados como Hidalgos dos Francisco De Jara y un Diego de Jara. A la familia de la Jara de Cartagena pertenecieron entre otros, Don Juan de la Jara, persona principal de la ciudad de Cartagena, ''Señor de ganados'' hacia fines del XV, apareciendo en la Colección de documentos para la Historia del Reino de Murcia “Documentos de Juana I (1505-1510) donde es mencionado como vecino de Murcia, en el mismo documento aparece don Ginés Villaseñor de Arróniz, seguramente parientes de don Francisco de la Jara Villaseñor. Documentadamente, los de la Jara de mayor figuración social en España, los siglos XVI y XVII, fueron:  Don Ginés de la Jara, Regidor de Cartagena y empadronado Caballero Hijodalgo Notorio de dicha ciudad el año 1601; su hijo Don Ginés de la Jara y Ramal, Regidor de Cartagena al igual que su padre y su nieto don Alonso de la Jara y Molina, Regidor Perpetuo ,Caballero de la Orden de Santiago y Veedor General de las fortalezas y Torres de Cartagena, don Alonso aparece nombrado como persona muy cercana al Marquéz de los Vélez, Señor del Reino de Murcia, es testigo en numerosos documentos emitidos por dicho Señor, además este destacado Oficial y Caballero, aparece como Capitán a cargo de la expulsión de los Judíos de la ciudad española de Orán en el norte de África, el año 1669. También perteneció a la destacada familia cartagenera como su Regidor entre 1566 y 1582 y como Alcaide de la Fortaleza de dicha ciudad, don Andrés de la Jara y Heredia, Su padre Don Andrés fue también Alcaide de la fortaleza de Cartagena el año 1540.

La familia de la Jara, además de desempeñar cargos importantes en Cartagena y pertenecer a la denominada ‘‘aristocracia urbana’’, también tuvo importantes posesiones de tierras en distintos señoríos de Murcia y Castilla-La Mancha, según lo documenta, Vicente Montojo de la Universidad de Murcia, en su estudio de las familias de Cartagena del S. XVI y XVII, el mismo Autor recalca la importancia de los de la Jara en la realidad de Cartagena en dichos años, indicando que la familia tenía ‘‘capellanías y entierros’’ en uno de los Conventos principales de la ciudad.

El uso inicial de nuestro apellido en la Capitanía Gral. de Chile fue de Martínez de la Jara o de la Jara-Villaseñor, lo que nos hace suponer, por algunos archivos parroquiales encontrados en la Región de Castilla La Mancha (La Nueva), en lo que fuera otrora parte del Reino de Murcia, en especial en poblados cercanos a la ciudad de Albacete, que nuestro fundador pudiera ser originario de dicha región o de la vecina ciudad de Murcia, donde también coinciden de la Jara y Villaseñor, es preciso señalar que este último linaje procede de la Villa de Santi-Esteban, en Quintanar de la Orden, Toledo, Castilla- La Mancha, siendo sus miembros destacados Caballeros, Señores e Hidalgos castellanos, cuyos antecedentes genealógicos pueden rastrearse al siglo XI, que pasaron a las regiones del sur de España durante la reconquista, en especial a la Región de Murcia.

A la familia de la Jara Manchega pertenecieron, entre otros, Fray Luis de la Jara, natural de Cuenca (La Mancha) se mencionan sus escritos referidos a la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Ciudad Real, hacia 1598 y el Dr. en Letras don Ysidro Caja de la Jara, hijo de Christobal de la Xara y Helena Caxa, también Natural de Cuenca, Catedrático del Real Colegio de San Lorenzo El Escorial en Madrid, fue presentado para la sede Episcopal de Mondoñedo por S.M. don Felipe II hacia 1582, ejerci 0063006fmo Obispo en dicha Dic00650073is entre 1583 y 1593. Es muy posible que dada la situación que afectó a Murcia y Castilla La Nueva (La Mancha) en el Siglo XVII, el clima que arrasaba cosechas enteras, epidemias que diezmaban la población y la presencia de piratas berberiscos que saqueaban sus costas impidiendo todo contacto con el mar, trajo consigo que muchos de sus habitantes tomaran el servicio de las armas con el objeto de salir de esa dificultosa situación, suponemos que Francisco pudo ser uno de ellos en especial teniendo en cuenta por documentos y antecedentes heráldicos que sus padres y otros de sus antepasados habían servido militarmente al Reino.

Existen algunos personajes apellidados de la Jara, que a pesar de no ser naturales de la región de Murcia, creemos tengan un lejano parentesco con la casa troncal de Cartagena, o bien con la más lejana de La Mancha toledana, estos son entre otros, Don Juan de la Jara , Mayordomo del Consejo de la ciudad de Huelva el año 1557; Doña Francisca María de la Jara, Beata, Terciaria francisca natural de Huelva, bautizada hacia el año 1654, de la cual se escribió a mediados del siglo XVII un libro exaltando sus cualidades como religiosa y su vida consecuente; el Capitán don Diego de la Jara y Torpa, natural de Badajoz en Extremadura, fue uno de los pocos oficiales de ejército que acompañó a Cristóbal Colón, en su primer viaje a América el 3 de agosto de 1492, murió en manos de los naturales en la Isla de la Española en 1493; El Maestre de Campo don Juan de la Jara ‘‘el amoroso’’, al parecer también extremeño. Participó activamente en la conquista de la isla de Mindanao en el sur de las Filipinas a mediados del Siglo XVII.

En los documentos encontrados en el Archivo Nacional y en el libro “Historia de Talca” de Gustavo Opazo Maturana, figura entre la lista de Corregidores en 1635 y 36 a don Miguel de la Jara, posteriormente figura en 1744 y 1760, suponemos su hijo, Miguel de la Jara como empadronado de Talca. Es interesante rastrear a Miguel de la Jara ya que estaría en Chile antes de nuestro Francisco de la Jara Villaseñor. Suponemos que esta familia de Talca puede provenir de una rama de los de la Jara Quemada, posteriormente aparecen ya en el siglo XVIII don Melchor de la Xara Quemada, de la Jaraquemada, o Jaraquemada, como personaje Juez Diputado de Trigo, para dar cuenta de las entradas y salidas de cargamentos de trigo comercializado con Perú. En el año siguiente 1789 presentó al Gobernador Ambrosio O’higgins, el día 24 de septiembre un programa de fiesta para celebrar la jura del nuevo Rey de España, habiéndose conocido la muerte de Carlos III. En 1783, figura como Corregidor de la ciudad de Santiago. 


Como podemos apreciar, se hace difícil llegar a establecer parentezco cuando los apellidos han sido modificados o fusionados con otros.

Como se podrán dar cuenta el Siglo XVIII fue para la familia de la Jara la consolidación en el estamento social más alto de la sociedad colonial del Reino de Chile, además de los altos cargos Militares de Capitanes, Maestres de Campo y Alferez Reales, nuestra familia directa ostentó la Alcaldía de las una de las ciudades más importantes de Chile en ese momento Concepción, además de la no menos relevante Chillán, uno de sus miembros fue fundador de una ciudad como Melipilla además de ser su Corregidor y otros de la Jara se destacaron por ser Administradores del Real Estanco, Armas y Pertrechos de Concepción, Valdivia y Arequipa en Perú.

La familia que sigue la línea agnaticia mantuvo su servicio a S.M. el Rey de España, apoyando incluso en las guerras de independencia, al bando realista, destacada participación en este ámbito tuvo don Vicente José de la Jara Rioseco, que durante la ''restauración'' ( entre 1816 y 1818 ) fue Alférez Real y Regidor de Concepción, además de Teniente de la Compañía de Distinguidos de Concepción, donde obtuvo una Medalla de Oro para los Oficiales, entregada a nombre del Rey de España, por sus actuaciones bélicas, en especial por sus acciones heroicas en la defensa del puerto de Talcahuano, en 1817 . Otras ramas de la familia apoyaron a la causa independentista, tales familias, para desvincularse de su pasado colonial y desligarse de la otras partes de la familia leales a España, cambiaron su apellido dejándolo en ‘‘Jara’’ a secas, como sería el caso de la familia de Antuco, que cuenta entre sus descendientes al Senador por Bío-Bio Mariano Ruiz-Ezquide Jara, hijo de Carmen Jara.

Ya con el avenimiento de la República de Chile se renueva la fuerte vocación de servicio público de esta familia, el primero en servir a la naciente República fue don José Irineo de la Jara, que ocupó el cargo de Gobernador del Deprtamento de Rere la década del '30 del Siglo XIX, además fue elector de Presidnete de la República, posteriormente los servicios se orientaron principalmente en el Parlamento, don José Miguel de la Jara y Gallardo (de la quinta Generación) como Diputado Suplente por Laja, Mulchén y Nacimiento entre 1885 y 1887, (murió en su cargo ) fue también Regidor propietario de Los Ángeles, además de Regidor y Alcalde de segundo voto del Departamento de Mulchén, contribuyó con armas y pertrechos a financiar la ''Guerra del Pacífico'', también como su padre, fue Elector de Presidente de la República,  su hijo don Irineo de la Jara Pantoja , fue Diputado por la misma  zona que su padre, D. Irineo también tuvo una participación destacada en la guerra civil de 1891 como Capitán de una Compañía en el Ejército Presidencial en las batallas de dicho conflicto bélico, fue también Diputado su sobrino, don Julio René de la Jara Zúñiga , miembro del Partido Liberal, que ostentó el mismo cargo por más de 30 años, siendo reelegido seguidamente, ocupó la Primera y Segunda Vicepresidencia de la Cámara en la década de los 1920 y 1930, diputado por Bío-Bío, también fue su sobrino don Renato Emilio de la Jara Parada , que además participó como Regidor y Concejal en Mulchén y fue declarado su hijo ilustre el año 2003, ostentó altos puestos políticos y de servicio público Provinciales. Por línea materna la familia Jiménez de la Jara, quienes se han destacado en distintos quehaceres de la vida nacional e Internacional, Jorge, tuvo el cargo de Ministro de salud el año 1990, Embajador de Chile en Italia, durante el Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Secretario General de la Organización Mundial de la salud (OMS) y Mónica, se destaca como Presidenta de distintas fundaciones internacionales y miembro de la comisión de DDHH (Comisión Rettig), Rectora de la Universidad Católica de Temuco. Actualmente se desempeña como Ministra de Educación.

Mención especial cabe realizar al referirnos a los servicios de la familia de la Jara avecindada en la ciudad de Arequipa en el Perú, descendientes de don José María de la Jara y González Barriga,






tercer nieto del fundador Don Francisco, hijo de Domingo de la Jara Villaseñor y González de Rivera, bautizado en la ciudad de Concepción el año 1779, fue Administrador del Real Estanco de dicha ciudad, donde además presentó expediente de limpieza de sangre (documento requerido por la inquisición en el cual se indicaba no tener sangre Mora ni Judía, que sería de gran interés para verificar eventualmente nuestro linaje de forma directa con anterioridad a Don Francisco, nuestro fundador en Chile) casó con doña Manuela de Alvizuri, de su descendencia se destacaron entre otros, don José María de la Jara, Ministro de Hacienda de dicho país entre los años 1872-1873, el candidato a la presidencia de dicho país el año 1931, gran orador y literato don José María de la Jara y Ureta, don Ernesto de la Jara y Ureta , decano del colegio de Abogados del Perú y don Luis de la Jara, Poeta y periodista fundador del diario Noticias de Arequipa (J.L. Borges hizo una poesía en su honor), Don José María de la Jara, Ministro del Interior del Presidente Belaunde en la década de 1980. Más recientemente nos encontramos con el Pintor realista de fama mundial radicado actualmente en Alemania, Fernando de la Jara Murillo y el Monje Ortodoxo-Griego, destacado Poeta, Pintor y escultor, Miguel Angel de la Jara (padre Simeón), actualmente residente en el Monte Athos, en Grecia.



Dice Mario Vargas Llosa: .........Todo es griego en él, salvo su español, limeñísimo a más no poder. Un español muy suavecito, perezoso con las sílabas finales de las palabras, y musicalizado, de alta clase social, procedente de Miraflores o San Isidro, y forjado en un colegio de curas para niños bien: ¿el Santa María o la Inmaculada? Él se ríe: `Frío, frío. Estudié en el Claretiano'. Su apellido es De la Jara, una familia que ha dado al Perú juristas y políticos destacados, una célebre promotora de la música criolla y la bohemia, y una pareja, los padres de Simeón, excepcionalmente comprensiva,...........,

Heráldica 

En campo de oro, una banda de gules engolada en bocas de dragantes, acompañada en lo alto de un haz de tres dardos, atados con un lazo de gules; y en lo bajo de un árbol de sinople. Armas de los de Cartagena.

Además del anterior, existen tres escudos detallados por Tratadistas e Historiadores para nuestro apellido: El primero, por cesión del rey don Fernando ’’El Católico’’ el siglo XV, es en Campo de Oro una Banda de sable; El Segundo ostentado por familias de Murcia y Cartagena, exhibe escudo tronchado por una Banda de Oro, engolada por dragantes de Sinople, la parte alta de azur, con una Jarra de sable y en la baja de Gules, con una Torre de Oro. El tercero muestra. En campo de oro, una banda de Gules engolada en bocas de dragantes, acompañada en lo alto de un haz de tres dardos, atados con un lazo de Gules; y en lo bajo de un árbol de sinople. Armas de los de Cartagena, escudo descrito en "Compendio Genealógico de la familia de los Garzías de Cázeres í Garre" ca.1755. Archivo Pasqual de Riquelme, Cartagena.’’Además de los anteriores, existe un cuarto escudo menos conocido descrito, en Gules un cabrio de Oro, acompañado de tres leones de oro, dos en jefe y uno en punta.

Los tres escudos principales tienen en común que son tronchados, es decir, atravesados verticalmente por una Banda (de sable, Oro o Gules) lo que según los expertos en heráldica significa el ‘Tahalí’ del caballero, el lugar donde enfunda su espada; por lo que se puede claramente deducir que fueron obtenidos en acciones de Guerra, muy probablemente en el período de la Reconquista de España. El color sable (negro) que aparece en la banda del escudo más antiguo representa el dolor y la muerte obediente en silencio, que sumada al metal que aparece en su campo, el oro (amarillo), que implica el derramar por su príncipe hasta la última gota de sangre; nos indican claramente porque el rey Fernando ‘’el Católico’’ habría entregado a nuestros antepasados dicho escudo. Los otros dos escudos, seguramente posteriores, mantienen las bandas, es decir el origen guerrero del linaje, y el servicio pagado con sangre, en un caso representado por el Oro, como la defensa de su príncipe hasta la última gota de sangre y el Gules que indica directamente el vencimiento con hechos de sangre, a las bandas antes mencionada agregamos dragantes (cabezas de dragón), lo que refuerza el carácter bélico de las Bandas. La torre y el árbol, descritos en dos de los escudos, representan la antigüedad y solidez de los linajes. Es sabido que miembros de nuestra familia participaron ya desde el Siglo XIII en acciones de guerra como parte del ejército castellano, posteriormente español.

 
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